A la falta de suerte y propaganda, despecho

Supongo que es cosa de jóvenes creerse los mejores o, al menos, de decirse que una gran estrella les acompaña. Supongo también que la realidad está para certificar que su dureza existe por algún motivo.  Sea lo que sea, tengo mucho que mostrar y demasiado que aguantar.

Contémplame y contéstame a esta pregunta, sencilla e inefectiva: ¿de qué me ha servido todo esto? Para ilusionarme, sin duda alguna, pero para acariciar luego el sabor áspera de la roca de la vida. Empecé repartiendo sonrisas a diestro y siniestro y mírame ahora: con heridas y cardenales por todo el cuerpo. Me pregunto si sabiendo todo esto me habría lanzado a la piscina. Me lo pregunto y pocas veces me la contesto, por miedo a herirme aún más.

Seguramente, a pesar de demasiados contratiempos, seguiré insistiendo. Seguramente me embarcaré en algún proyecto nuevo que me redescubra la esperanza y aquella estrella olvidada. Sin embargo, no quiero funcionar con seguramentes. Me paso el día soñando y después observo el mal cercarme con los brazos. Quiero, con los pies en el suelo, volar bien alto, consciente de mis limitaciones y de mis posibles logros. Pero sobre todo quiero confianza. ¿Qué es eso de aprovecharse de una buena fe? Quiero experimentar un sueño conjunto, ya que, cuando se comparte con tercera personas, el sueño se transforma en hábito. Y yo, a diferencia de muchos otros, no me canso de mis hábitos.

Pero mientras espero en vano, divagando una y otra vez entre fantasías imposibles de evitar, permíteme que le escriba a la Vida, con lágrimas en mano.  “Perdida la Esperanza, me aferro a ti para depender única y exclusivamente de ti, para que tu aspereza baje hasta allí donde el agua cubre el territorio y el pisar se vuelve liso y suave. No puedo pensar que tú me tienes en tan desdichada lista negra. Perdóname, si te he ofendido; es que no puedo pretender pasar días tras día sin sentir que me viene algo grande. Perdóname por si te he nombrado profanamente. ¿No son los errores una calidad innata de la persona? Dicen que eres sabia e infinitamente dulce; ¿no puedes prestarme un poco de tu jugo? Prometo devolvértelo con el tiempo.”

Podría implorarte miles de cosas más. Incluso podría forzarte a prometer. Mas por hoy las fuerzas me han abandonado. Considérate afortunado.

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Acerca de cristiaserrano

Escritor de 28 años residente en Terrassa (Barcelona). Actualmente trabajando como profesor de idiomas. He publicado una novela, "No Me Olvides", una novela romántica sobre la juventud y todo lo que le rodea.
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Una respuesta a A la falta de suerte y propaganda, despecho

  1. Feliz año Cristian, que tengas un prospero 2012. Muchas gracias por los comentarios hechos en mi blog. Suerte!!!

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